viernes, 30 de noviembre de 2012

encuesta

EL EMPLEO




¿Qué es el empleo?

Para mi el empleo es la manera de ganarme la vida. Existen dos tipos de trabajadores, lo que viven para trabajar y los que trabajan para vivir. La verdad a mi la que gusta es esta última porque me permite disfrutar de más tiempo libre. 

Pero en la vida que nos ha tocado vivir lo más importante no solo es comer y vivir en una vivienda digna, sino también es tener un coche (a ser posible de última generación), vestir con las mejores ropas, comer bien (lo mejor que uno pueda y si lo haces en un restaurante pues mejor), una guardería para tus hijos, colegios que le permitan una buena educación, vacaciones para toda la familia, regalos para los más allegados, mil etc.


Todo esto implica tener que trabajar más para ganar más, esto permite tener menos tiempo libre. En ocasiones, hay gente que para conseguir lo que supone que necesita tiene buscarse dos trabajos, que le repercute doble beneficio, convirtiéndose así en trabajadores que viven para trabajar.


Esta sociedad del consumismo en la que nos ha tocado vivir no se conforma, como nuestros antepasados, en tener lo suficiente, sino que aspira a más, evidentemente esto implica consumir, evidentemente el consumir permite que haya más empleos por las necesidades del consumidor.

¿Dónde está el punto medio?


Pensamos que el empleo es la manera de ganar dinero y disfrutar de la vida al mismo tiempo, buscando así el estado de la FELICIDAD. 

La Felicidad no te lo da el dinero, ayuda si, pero cada uno de nosotros vemos la felicidad de diferente ángulo y esto es lo que nos hace diferente. 

Para volorar nuestra Felicidad tenemos que localizar primero desde que ángulo la vemos, y qué valores tomaremos en cuenta para medir nuestra Felicidad, por ejemplo: vida familiar, amigos, diversión (viajes, vacaciones), posesiones, vida laboral, etc.

Evidentemente mucho de los valores que hemos mencionado en el ejemplo necesitaremos dinero para llevarlo adelante, el equilibrio entre el trabajo y disfrutar de la vida sin hipotecarnos todo nuestro tiempo libre estará el secreto de la Felicidad.


Algunas de las personas necesitan ejercer un trabajo, sin ánimo de lucro, bien por estar ocupados o bien por ayudar al prójimo, para conseguir llegar al estado de la Felicidad, estos son los famosos voluntarios, que sin obtener a cambio una recompensa económica son entregan su tiempo libre a ayudar a los demás.




viernes, 16 de noviembre de 2012

Definiciones
Definir qué es religión (del latín religare o re-legere) ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es «un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos». Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único».[2] Debido al amplio espectro de usos de la palabra, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo, se puede afirmar que, como hecho antropológico, engloba entre otros los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones...
La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio de ciertas religiones, frecuentemente bajo la forma de entidades legales.
Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano.
Filosóficamente, la religión puede ser un estilo de vida, un camino hacia la plenitud, una plenitud que inicia desde el mismo instante que se cobra conciencia de la misma.
En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.


Etimología
La etimología del término «religión» ha sido debatida durante siglos debido a las dos interpretaciones que se han sostenido que además de ofrecer una propuesta acerca del origen de la palabra, subrayan alguna actitud religiosa.
Antes de ser usada con un sentido relacionado con las divinidades, el término «religión» o «religioso» era utilizado para expresar un temor o un escrúpulo supersticioso. Así consta en textos de Julio César (De Bello Gallico VI 36) y Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación IV 30).
La primera interpretación relacionada con el culto es la del orador latino Cicerón que en su obra De natura deorum ofrece la siguiente etimología: «Quienes se interesan en todas las cosas relacionadas con el culto, las retoman atentamente y como que las releen, son llamados «religiosos» a partir de la relectura».Esta etimología —filológicamente más correcta— subraya la fidelidad a los deberes que la persona religiosa contrae con la divinidad y por tanto está más relacionada con la justicia.
La otra etimología propuesta por Lactancio hace derivar la palabra «religión» del verbo latino religare: «Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos “religados”, de donde el mismo término “religión” tiene su origen, no —como fue propuesto por Cicerón— a partir de “releyendo”». Este segundo sentido resalta la relación de dependencia que «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto.
En su ensayo Del imperio romano, José Ortega y Gasset escribe «Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. Religio no viene, como suele decirse, de religare, de estar atado el hombre a Dios. Como tantas veces, es el adjetivo quien nos conserva la significación original del sustantivo, y religiosus quería decir ‘escrupuloso’; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus)se opone a negligente».


Enfoques del estudio de la religión
La definición del amplio espectro de significados que refleja el concepto religión, en cuanto implica encontrar un elemento propio, distintivo y único, es una exigencia propia de las culturas occidentales,] ya que son estas las que desde una postura más teísta distinguen entre divinidad y el resto del mundo. Especialmente, desde la Ilustración se han elaborado muchas y variadas definiciones intentando recoger los aspectos propios del fenómeno religioso. Aquí se mencionarán los más significativos. Es obvio que las definiciones que parten de un Ser Supremo o lo dan por supuesto se han de rechazar, pues no se aplican a muchas religiones de Asia oriental o a los pueblos primitivos.
Una posibilidad es intentar una definición desde el punto de vista de las personas que practican la religión. Así encontramos propuestas como las de Friedrich Schleiermacher: «sentimiento de dependencia absoluta» que luego distingue este sentimiento de los tipos de dependencia relativa. William James subraya más bien «el carácter entusiasta de la adhesión» de los miembros de las religiones. Desde este punto de vista se pueden considerar elementos como los sentimientos, los factores experienciales, emotivos o intuitivos, pero siempre desde una perspectiva más bien individualista.
Con el estudio que las diversas ciencias humanas (sociología y antropología cultural especialmente) han realizado de la religión, se ha logrado formular otro conjunto de definiciones que consideran este fenómeno en su ámbito social y cultural. La conocida definición del sociólogo francés Durkheim entra en este grupo: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas. [...] Toda sociedad posee todo lo necesario para suscitar en sus miembros la sensación de lo divino, simplemente a través del poder que ella ejerce sobre ellos».
Sin embargo, con la llegada de la fenomenología de la religión se intentó ir más allá de las formas que buscaban el núcleo propio del fenómeno en la sociedad o en los aspectos individuales. Y en ese ámbito se identificó como propio de la religión el hecho de la presencia o consciencia de lo sagrado. Rudolf Otto en su obra, Lo santo, publicada en 1917, indica como esencia de la consciencia religiosa el temor reverencial ante aquello que, siendo desconocido (mysterium), al mismo tiempo sobrecoge (tremendum) y atrae casi irresistiblemente (fascinans).
Sin embargo, estos elementos que Otto refiere como propios de la experiencia religiosa parecen estar ausentes en las religiones asiáticas. En Mircea Eliade se da una ampliación de la noción de «sagrado» que perfecciona la definición de Otto. Habla de espacios, cosas y tiempos sagrados en la medida en que estos se relacionan con simbolismos y rituales propios de las religiones. Así la religión es la configuración u organización de la existencia a partir de dimensiones profundas de la experiencia humana que relacionan al hombre con algo que se le presenta como último y trascendente. Tales dimensiones varían de acuerdo con las circunstancias y culturas.